Ok. me separé. O mejor, me dejaron. Una cagada. Al principio duele, y mucho. En mi caso no tanto por sentimentalismos como por una herida profunda en mi autoestima, y lo que es peor, por darme cuenta que al final, en mi vida no había hecho una mierda.
Y así me quedé sola, madre, ex señora de la "burguesía media", que estudiaba de todo pero que no se recibía de nada, sin laburo y dependiendo economicamente de un ex al que las oportunidades de exito le llueven. Una total cagada.
Y bueno, después que el dolor pasa, un poco, una entiende que la vida no se detiene para nadie y que hay que seguir adelante.
Y empieza a entender que se abre algo nuevo, totalmente nuevo frente a una. Que la sangre sigue corriendo por mis venas, con mas fuerza que nunca y que tengo ganas de hacer todas las cosas que nunca hice o hacer de otra manera las que hice mal. Unas ganas tremendas de vivir.
Y ahí, en esos manotazos de ahogado que uno hace para reconstruirse, apareciste.
Si el que lee cree que ese que apareció ahora está a mi lado, se equivoca y mucho.
La verdad es que siempre me llamó la atención. Es, cómo explicarlo, raro. En mi anterior mundo de superficialidad, es una rara avis. Para no dar vueltas: es un trosko. La variedad de hombre más extraña posible en un mundo que parece que no los necesita en absoluto. Y ahí anda, con su idealismo de igualdad de clases y revolución permanente. Eso si, con un intelecto subyugante que me hace estremecer hasta lo indecible. Que me derrite cada vez que dice algo en uno de los varios idiomas que habla. Si ya lo se, estoy loca.
Y encima, es un desastre estético. La última vez que lo vi, deliberadamente me preparé para la ocasión. Yo, perfume, maquillaje y ropero tirados encima, el, un ser que se había tropezado con algo para ponerse y revoleaba indolente una bolsita de supermercado anudada llena de cosas para hacer mates, tarea que lo sobrepasaba y de la cual resultó con quemaduras en su mano. Pero que no se cansaba de corregir en un perfecto alemán al pobre alumno que era examinado.
Y en ese mundo yo era la rara, la extraña.
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